¿Y si el futuro es de los filósofos y los psicólogos?

Todo “fin de ciclo” que se precie debe tener 2 ingredientes fundamentales: los profetas y una fecha de caducidad más o menos concreta (que eso asusta más).

Si pensamos en la singularidad, tenemos el ejemplo bien calentito. Más allá de bromas, sí que es cierto que últimamente tengo la sensación de que están concluyendo varias grandes etapas.

Etapas que comenzaron en forma de revueltas cuyas personas, hallazgos, avances y métodos convergieron en las llamadas revoluciones industriales y que por abreviar diremos que definen la forma en la que nos relacionamos entre nosotros y con el mundo.

Si tuviera que elegir tres, creo que serían:

La revuelta tecnológica. Liderada por los ingenieros a través de la computación. Que ha logrado modelar las funciones cognitivas y crear sistemas de inteligencia artificial.

La revuelta de la empatía. Liderada por los diseñadores través de la experiencia. Que ha logrado redefinir nuestra interacción con todo lo que nos rodea.

La revuelta de la información. Liderada por los storytellers a través de Internet. Que ha compendiado el saber y ha generado lo más cercano a una cultura global.

De la convergencia entre estas 3 revoluciones surgen la mayoría de disciplinas, compañías, profesiones e ideas que están definiendo nuestro panorama actual y el de los próximos años.

Pero en estos ámbitos ya están todas las cartas sobre la mesa. Ya no es un entorno teórico o especulativo. Ya es una realidad. El big data, el IoT, el experience design, los sistemas cognitivos... ya han dado el salto del powerpoint a la vida real, al presente. Y siguen surgiendo retos todos los días.

Pero la idea de hoy es jugar a pensar en lo que todavía no está sobre la mesa. En los retos que están por venir y sobre los que es conveniente que empecemos a reflexionar.

Me atrevo a plantear dos:

Reto nº1 - Una ola general de nihilismo.

La tecnología nos abrió un mundo de posibilidades, el diseño nos sumergió un mundo de experiencias y los propósitos están logrando darle un sentido a todo esto. Buscamos comprender, organizar y potenciar nuestra relación con todo lo que nos rodea.

¿Y después qué?

Pues no lo sé, por eso creo que hacen falta los filósofos. Para predecir, absorber y canalizar el posible impacto de que al final del camino no haya nada.

Si la singularidad no es como el meteorito de los dinosaurios, vamos a pasar mucho tiempo con nosotros mismos sobre la faz de la tierra, y tendrán que surgir nuevos modelos culturales de sentido que probablemente hoy no existen y que no tengo la menor idea sobre qué se van a basar.

Reto nº2 - Generación de constructos artificiales.

Generar sistemas cognitivos es complejo, muy complejo. Ser capaz de crear un sistema que perciba, se mueva, tome decisiones, filtre y preste atención, comprenda, recuerde, hable etc… parece de ciencia ficción, y aún así lo hemos conseguido.

¿Pero que va a pasar con los constructos? entendiéndolos como entidades complejas, no observables y controvertidas…

Cómo será el criterio artificial, la creatividad artificial, la personalidad artificial, el amor artificial…

Por eso harán (haremos) falta los psicólogos, porque que la única manera de acceder a un constructo es la inferencia a través de la conducta.

Sean filósofos, psicólogos o profetas, lo que está claro es que se avecina una nueva etapa donde harán falta grandes pensadores, que sean capaces de plantear preguntas y respuestas que a día de hoy dan mucho, mucho vértigo.

ArtículosChechu Salas